Arquitectura, mirar a Santiago

Siguiendo las mismas proporciones de los antiguos templos griegos, el arquitecto Mathias Klotz diseñó el edificio con la clara intención de integrarlo a su entorno. Su revestimiento en acero corten -de aspecto oxidado- mimetiza la construcción con el resto del entorno natural donde se encuentra, y la gran estructura de madera laminada que sostiene la construcción evoca la forma de un árbol.

Con una gran planta flexible, el centro puede ser escenario de diferentes eventos logrando una versatilidad única, pensada desde el principio del proyecto: un lugar capaz de albergar desde fiestas privadas hasta eventos culturales y grandes actividades institucionales.

Al piso de cemento afinado del salón principal –práctico y versátil–, se suma un gran muro revestido en madera de pino al natural que logra un aspecto de calidez. Un espacio que, además, puede abrirse con grandes ventanales de corredera y complementarse con el balcón y las dos terrazas que lo rodean.

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